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La doble perspectiva del emprendimiento en la abogacía de los negocios

By 31st octubre 2017 No Comments

De emprendedor a socio de un reputado despacho. Cuando se aprovechan las oportunidades el talento se sitúa en lo más alto del despacho. Este es el caso de Joaquín Muñoz, socio de nuevas tecnologías y propiedad intelectual IT en ONTIER. Nadie mejor que él para explicar cómo se articula la perspectiva del emprendimiento en la abogacía. En un primer lugar, como negocio a asesorar y, en otras circunstancias, como una forma de dar ese servicio.

Las startups, empresas con alto contenido tecnológico, requieren desde el principio de un asesoramiento jurídico a medida “En esa fase inicial se trabaja desde el área mercantil del despacho liderada por Oscar Murillo y en la parte de tecnología, propiedad intelectual que un servidor coordina”, aclara Muñoz.

La firma se ha centrado en startups del sector tecnológico de alto potencial. “Sobre todo en proyectos con cierto recorrido empresarial, aunque estamos abiertos a proyectos en fase inicial”. El asesoramiento mercantil tiene que ver con “la constitución de la empresa, forma jurídica, pacto de socios, primera ronda de inversión, en definitiva la estructura jurídica de la empresa”, destaca nuestro interlocutor.

Por otro lado, a nivel tecnológico “surgen necesidades jurídicas a resolver como la protección de los intangibles, en cuanto software en algún caso. También hablamos de la gestión de los datos como elemento para monetizar los modelos de negocios, es el caso del Big Data y otras herramientas donde es importante conocer el nuevo enfoque de privacidad que deriva del nuevo Reglamento Europeo de Protección de Datos”, indica.

Al mismo tiempo, cualquier despacho que se precie de ofrecer este asesoramiento a estos emprendedores tecnológicos “intentamos acompañarles en la parte de negocio. Se trata de ayudarles a definir su plan de negocio y en algunos casos también nos piden la búsqueda de financiación para su actividad, con contactos que ya tenemos”, comenta Muñoz.

 

Servicio personalizado

Para este jurista lo más importante es personalizar el servicio todo lo posible, “porque es cierto que cada proyecto es un mundo independiente y consolidado”. Reconoce que este tipo de empresarios tiene un déficit de formación legal importante “Solo en determinados casos, de emprendedores que ya iniciaron otros proyectos parecidos al actual, son conscientes de la necesidad de contar con este servicio jurídico en su entidad”.

La inversión en servicios legales para cualquier empresario es obligatoria de por ley. Eso ha hecho que muchos despachos de abogados hayan visto en el emprendimiento un nicho de negocio para posicionarse “La forma de recibir el servicio varía en función de la estructura de la empresa y su asentamiento en el mercado. Este asesoramiento se puede dar desde fuera, con apoyo de un bufete o/y contando con un asesor jurídico interno”.

La visión de este abogado que fue uno de los responsables hace tiempo del Madrid International Lab, centro de referencia del Ayuntamiento de Madrid en materia de innovación e internacionalización, es que “es cierto que se puede aligerar los trámites para constituir una empresa en España, pero también creo que no supone una barrera para esa puesta en marcha. Quien quiere montar una empresa en España ni los costes ni los tiempos son una barrera insalvable”, señala.

A este respecto, Joaquín Muñoz recuerda que muchas administraciones funcionan la llamada ventanilla única donde los emprendedores pueden hacer todos los trámites en un solo acto. “ Lo que sí se hacen en otros países y podría ser más útil, sería ayudar a las empresas en sus primeros momentos sabiendo cuál es su actividad de facturación real. Con la ley en la mano, si eres autónomo o creas una SL tienes que pagar impuestos y hacer declaraciones pese a que tengas poca facturación”.

 

Cuando el negocio funciona

En este contexto, le preguntamos a este jurista cuál es el motivo que un negocio de estas características cuaje en el mercado “hay tres factores fundamentales. Tiene que ser una idea que tenga cabida en el mercado. Que tenga un equipo de profesionales competente que realmente sepan desarrollarla. Y la tercera, encontrar la forma de llegar a monetizar esa idea y que genere negocio”.

También considera que en este momento actual, el concepto de emprendedor está cambiando en nuestra sociedad. Ya no es un loco atrevido con una idea disruptiva “sino que ahora se da valor a la experiencia que ha podido tener alguien en montar su empresa y no lograrlo. Ya se valora aunque no en ratios similares de EEUU, Reino Unido o Israel”.

 

Emprender no es sencillo

Al mismo tiempo, el emprendimiento se ha posicionado en el mundo jurídico. Junto con grandes despachos de abogados y otras firmas medias, han surgido boutiques legales muy especializadas gracias al buen saber de sus profesionales que las dirigen. Cada vez más es habitual encontrar como socios de reputadas firmas dan el paso adelante.

Muñoz, que vivió una experiencia muy interesante desde el emprendimiento en el despacho Abanlex, recuerda que “todo depende de la trayectoria del propio abogado. Si arrancas un proyecto con escasa experiencia cuesta más si eres un profesional más rodado. En el primer caso, los dos o tres primeros años son de posicionar la firma y calar en el mercado. Requiere hacer un gran esfuerzo en marketing y visibilidad”.

En el otro lado, el socio ya con cierto posicionamiento en el mercado “ya tiene incluso una cartera de clientes, todo eso facilita dar el paso hacia tu nuevo despacho profesional. Ya dependerá de ti que lo mantengas. Una tercera vía son los abogados que montan otras empresas fuera del sector legal, no relacionadas con los servicios jurídicos”.

De cara a montar tu despacho de abogado, nuestro interlocutor reconoce que hay “negocios que están ideados para desarrollarlo a nivel individual, y en otras ocasiones, cuando hay complementariedad entre los socios se puede abrir la firma a otros profesionales”. A su juicio es fundamental que ambos cedan en función del bien común y evitar conflictos por ese motivo entre los socios.

 

¿Cómo pongo en marcha mi bufete?

Para este abogado “si tienes poca experiencia, lo mejor es empezar un proyecto profesional apoyado con otros abogados, de tal forma que todo el mundo empuja en la misma dirección y no existan las sorpresas. Es fundamental un buen pacto de socios en ese despacho”, aclara. En caso de abogados veteranos “, habrá que ver la experiencia de cada uno y su complementariedad sobre el terreno”.

El emprendimiento en la abogacía de los negocios tiene, por tanto, una doble vertiente. De servicio a aquellos emprendedores que ponen en marcha su proyecto personal y, al mismo tiempo, de poder liderar cada abogado su despacho profesional. En ambos casos, contar con un directorio como LexGoAPP, con más de 2000 abogados especializados, es una gran ayuda.

 

Entrevista hecha por Luisja Sánchez,
Periodista Jurídico y experto en publicaciones digitales

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