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“De esta crisis algunos despachos salen reforzados al demostrar su capacidad de reaccionar ante lo inimaginable”

Entrevista Cristina Sancho, presidenta Fundación Wolters Kluwer

Desde hace un año Cristina Sancho presidenta de la Fundación Wolters Kluwer en España que se ha convertido en un referente en el mundo de la justicia y el Derecho en nuestro país , gracias a programas como – por citar sólo los tres más veteranos –  “Conoce tus leyes” a través del cual más de 80.000 personas migrantes de la Comunidad de Madrid han recibido formación sobre los principios básicos de nuestro ordenamiento jurídico.

Al mismo tiempo, los Observatorios de la Actividad de la Justicia y de la Justicia Gratuita, cuyos informes anuales constituyen el documento de referencia para conocer la evolución, respectivamente, de la carga de trabajo de los tribunales españoles y de los servicios prestados por los abogados/as del Turno de oficio en toda España.

Desde su punto de vista “Creo que de esta crisis algunos despachos van a salir reforzados porque han demostrado que son capaces de reaccionar en positivo ante lo inimaginable, y otros se van a ver obligados a la fuerza, con un gran desgaste, a adaptarse a una realidad que, en mi opinión, no volverá nunca a ser como antes. 

“Hay que aprender a buscar ayuda, salir de una crisis sin apoyos es muy complicado, y confiar en que en España hay soluciones tecnológicas y de conocimiento perfectamente asequibles para resolver todas las necesidades que tiene cualquier profesional del Derecho”, advierte.

A su juicio, “resistirse al cambio no me parece una actitud constructiva en este momento”.

¿Qué metas se ha marcado como presidenta de la Fundación Wolters Kluwer?

Desde que me incorporé a la presidencia de la Fundación en febrero del año pasado he trabajado con el respaldo unánime de todos los miembros del Patronato para modernizar y dar un giro estratégico a la entidad transformándola en una fundación más corporativa, con mayor presencia de la empresa en los órganos de gobierno de la entidad, y mayor aportación de valor a sus fines fundacionales. 

Además de alinear todos los proyectos de la Fundación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de Naciones Unidas y de incorporar a los procesos el uso herramientas tecnológicas que nos han ayudado a agilizar y mejorar todos los procesos, mi prioridad ha sido estrechar lazos entre la Fundación y el equipo de la división Legal & Regulatory de Wolters Kluwer España

Hay que darse cuenta que  gracias a todos y cada uno de los empleados de la compañía como la Fundación es capaz de sacar adelante el ingente trabajo que supone completar a tiempo y con éxito todos los programas que conforman su Plan de Actuación.

Por otra parte, a las pocas semanas de acceder a la presidencia la pandemia nos obligó (como a todas las organizaciones con y sin ánimo de lucro), a digitalizar la totalidad de los procesos de comunicación, reunión y toma de decisiones. 

Para ello fue crítico tener el respaldo del equipo tecnológico de Wolters Kluwer, que puso a nuestra disposición los recursos para seguir trabajando desde casa y las plataformas necesarias para mantener nuestras convocatorias externas (como los encuentros profesionales que organizamos junto a Esade Law School, o las presentaciones públicas de nuestros proyectos) e internas (como las reuniones del Patronato o las reuniones de trabajo con los equipos de innovación y contenidos, comunicación o formación de Wolters Kluwer).

¿Cómo se ve desde su posición de directiva la evolución de los despachos de abogados en estos dos últimos años con la pandemia del Covid19 de por medio?

La verdad es que en este ámbito es de gran ayuda el estudio que cada año realiza la división Legal & Regulatory, denominado “The Future Ready Lawyer”, entrevistando a 700 abogados de 10 países de Europa y EE.UU. cuya edición 2021 estamos a punto de publicar. 

La pandemia ha tenido un impacto aún difícil de evaluar que ha traído cambios permanentes en el sector, cambios para los que algunos despachos (los que habían iniciado con suficiente antelación su transformación digital) estaban bastante bien preparados. 

No es una cuestión del tamaño del despacho, sino más bien de la actitud y confianza de los profesionales en el valor que las soluciones tecnológicas disponibles podían aportar a su tarea diaria. 

Despachos muy pequeños, incluso unipersonales, que contaban con un equipo básico, su propia web, perfiles en redes sociales, herramientas colaborativas y con buenas soluciones de información y conocimiento jurídicos han podido seguir comunicándose con sus clientes reales y potenciales, sus pares, adaptarse a las nuevas circunstancias con relativa facilidad e incluso formarse adecuadamente durante la pandemia, un periodo en el que hemos vivido una sobrerregulación sin precedentes. 

Para los despachos con una mentalidad más tradicional, más pegada al papel, más desconfiada o temerosa respecto a la tecnología, sobre todo durante el confinamiento, la adaptación ha debido ser una auténtica pesadilla.

Creo que de esta crisis algunos despachos van a salir reforzados porque han demostrado que son capaces de reaccionar en positivo ante lo inimaginable, y otros se van a ver obligados a la fuerza, con un gran desgaste, a adaptarse a una realidad que, en mi opinión, no volverá nunca a ser como antes. 

Hay que aprender a buscar ayuda, salir de una crisis sin apoyos es muy complicado, y confiar en que en España hay soluciones tecnológicas y de conocimiento perfectamente asequibles para resolver todas las necesidades que tiene cualquier profesional del Derecho. 

Resistirse al cambio no me parece una actitud constructiva en este momento.

¿Qué deben hacer los despachos para incrementar el papel de las mujeres juristas en puestos clave de su organización?

Para empezar, convencerse de que no es inteligente ni rentable dejar escapar todo el conocimiento y la experiencia que se queda por el camino en la carrera por alcanzar las posiciones de máxima responsabilidad, donde las mujeres están obviamente infrarrepresentadas. 

Hay que preguntarse por qué. No parece lógico, teniendo en cuenta la inmensa cantera de talento femenino existente y el potencial que demuestran las mujeres en el campo jurídico desde hace décadas. Tiene que cambiar la cultura de los despachos, es un clamor.

Me consta que muchos socios no empatizan con sus compañeras porque no son capaces de ver las dificultades que afrontan para hacer compatible todo lo que tienen en la agenda. 

Yo pediría a los hombres que hagan un esfuerzo por entender nuestras reivindicaciones, que no son caprichosas, o que simplemente se hagan cargo por unos días de todas las tareas (dentro y fuera del despacho) que asume cualquiera de sus compañeras con circunstancias familiares parecidas.

 Ese cambio cultural sería relativamente sencillo de abordar si hubiera un compromiso claro en este sentido por parte de la dirección del despacho, transparencia total en las políticas de igualdad de oportunidades, reconocimiento sin sesgos de género de todo el talento disponible, y una relación equilibrada entre los profesionales y el despacho posibilitando a todos un nivel razonable de conciliación.

Esos cuatro principios son la base de un Código de buenas prácticas que la Asociación Española de Ejecutivas y Consejeras lanzó en 2016 y que han suscrito más de 120 empresas de todos los sectores comprometidas con la promoción del mejor talento, sin sesgos de género. 

Ese Código se ha presentado este año a muchos despachos, y el próximo día 22 de junio vamos a celebrar un acto público de adhesión al mismo en el Consejo General de la Abogacía, bajo el paraguas del Manifiesto “Fundamentos de Igualdad”. Los despachos han entendido esta necesidad y se han sumado en bloque a esta iniciativa.

 
En este contexto la tecnología parece haber sido clave para el desarrollo de los despachos. ¿Cuál es la relación entre mujer jurista y tecnología en estos momentos?

Con total honestidad, en mi opinión la relación con la tecnología es exactamente la misma sea el usuario un hombre o una mujer jurista. 

No es una cuestión de sexo, sino de capacidad de aprovechar al máximo las ventajas que las actuales soluciones pueden ofrecer al profesional.

Como decía, los despachos y las asesorías jurídicas internas con mayor potencial de desarrollo son aquellos que se han preparado a tiempo y a los que la crisis les ha pillado ya transformados tecnológicamente o en una fase avanzada de transformación. 

Personalmente, tiendo a abrazar con optimismo los cambios, especialmente cuando he tenido la oportunidad de conocerlos y entenderlos en profundidad a través de las explicaciones de expertos/as que me merecen confianza. 

¿Cómo ve la evolución de la legaltech en nuestro país, qué es lo que le hace diferente a otros países?

No veo una gran diferencia en cuanto a la capacidad innovadora y creativa. Incluso creo, por mi experiencia de 16 años en un grupo multinacional presente en 140 países, que los españoles tenemos una especial aptitud para adaptarnos a los cambios de contexto, somos especialmente flexibles y “descomplicados” a la hora de generar soluciones novedosas a las nuevas necesidades que van surgiendo. 

Creo que somos muy rápidos a la hora de reaccionar ante las dificultades, como lo hemos sido, por ejemplo, para hacer frente a las gravísimas consecuencias sociales de la pandemia. 

La sociedad civil española, su capacidad de organización y su nivel de solidaridad es impresionante. Sí creo que aquí cuesta más que en otros países encontrar financiación para cualquier proyecto, y la burocracia es un freno importante en el desarrollo de iniciativas tecnológicas novedosas de interés en el sector.  

¿Ve posible que en el futuro las grandes firmas creen sus Legaltech para dar servicios a empresas y clientes?

No veo por qué no. Pero no sólo las grandes firmas, también organizaciones más pequeñas pueden jugar un papel importante en la innovación tecnológica del sector. Los roles de todos los agentes se están desdibujando. 

Juristas, tecnólogos, matemáticos y filósofos están buscando formación cruzada para completar sus habilidades. Las definiciones profesionales tradicionales ya no sirven. Cada vez hay una mayor desintermediación, más acceso a la formación y a la tecnología, y los recursos se están democratizando.

 Lo importante es conocer muy bien la necesidad que vas a cubrir con el desarrollo que tienes en mente. Conocer muy bien al cliente y sus procesos. Creo también que los experimentos tienen más posibilidades de salir bien si buscas los partners adecuados.

Mi ODS favorito es el 17, el que promueve las alianzas para alcanzar los objetivos. 

Esta herramienta es válida también en el desarrollo de soluciones LegalTech, y perseguir alianzas con socios que te aporten el valor o la experiencia de los que careces, o un know how consolidado, va a potenciar los resultados de cualquier iniciativa a un coste inferior que empezar de cero y reinventar la rueda.  

¿Cómo ve la puesta en marcha de los juicios telemáticos, un año después de su primera vista online? 

Hace muchos años que no ejerzo la abogacía y no tengo experiencia personal. Por lo que leo en los medios y me dicen los que sí actúan ante los tribunales, los juicios telemáticos han salvado la situación, aunque de forma irregular en los distintos órdenes jurisdiccionales. 

Creo que, una vez probado el sistema y superados a la fuerza los prejuicios y el desconocimiento previo, cuando todas las instancias dispongan de la tecnología adecuada los juicios telemáticos va a agilizar enormemente la administración de Justicia. 

En una sesión que organizó la Fundación Wolters Kluwer junto a Esade Law School en noviembre pasado para hablar de “La Justicia en la era de la Tecnología” sí que tuvimos ocasión de comprobar con tristeza el abismo que había entre los recursos tecnológicos disponibles para los tribunales, incluso para el Supremo, y los que manejaban los despachos. Un desequilibrio de medios que es importantísimo resolver. 

Fundación Wolter Kluwer ha puesto en marcha con Cumplen el Compliance Forum ¿Estan satisfechos de cómo se está desarrollando esta iniciativa”

Sí, la primera experiencia en este ámbito fue muy positiva. Como dije entonces, la crisis ha constituido un momento idóneo para revisar la propia sistemática a la hora de operar y ser más autoexigentes con la forma en la que nos acercamos al mercado. 

Y no sólo porque haciendo las cosas bien en las organizaciones correremos menos riesgos y seremos más competitivos, sino porque como profesionales estaremos más seguros.

Colaborar con Cumplen fue una gran experiencia, nos pusieron las cosas fáciles y la verdad es que tienen entre sus socios a los mayores expertos de España en la materia. Muchos de los cuales, por cierto, son colaboradores habituales de nuestras publicaciones.

Por @LuisjaSanchez, Periodista Jurídico

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