Nada es permanente a excepción del cambio

Hace ya tiempo que leí el bestseller “Quien se ha llevado mi queso”. Animo a que esta obra de Spencer, escrita en 1998 (y que no puede ser más actual), sea de obligado ejercicio para entender la gestión del cambio a todos los niveles. En él, el queso representa nuestra felicidad o nuestros objetivos y la necesidad de adaptarnos. Aceptar los nuevos retos y movernos si estos lo hacen es necesario para aprender a adaptarnos a la nueva situación. Para todo ello, una de las claves es trabajar sobre el miedo para liberarse de él.

Hasta hace poco los directivos tenían un objetivo simple en sus organizaciones: la estabilidad y el crecimiento, aunque solo fuera orgánico. Pero la globalización, la digitalización, la movilidad y la guerra de precios, debida a una competencia cada vez más atomizada, provocó que fuera necesario algo más que pequeñas modificaciones estratégicas; es necesaria una cultura en continuo movimiento.

Algunas de las frases del libro nos pueden dar pequeñas claves para la gestión del cambio:

  1. “¿Habéis notado que cuando las cosas cambian nosotros no queremos cambiar? – prosiguió.
  • Creo que nos resistimos al cambio porque cambiar nos da miedo.

El cambio es inherentemente inquietante para las personas en todos los niveles de una organización, por eso trabajar el lado humano de la transformación mejorando los canales de comunicación e información es clave. Las personas necesitan certezas y cuestionarán en qué medida es necesario un cambio y buscarán las respuestas en el liderazgo.

  1. “Imaginarse disfrutando del queso nuevo antes incluso de encontrarlo conduce hacia él”.
  • Tener claro hacia dónde vamos estratégicamente y conseguir un liderazgo motivador hará que la cultura vaya de la mano.
  1. “Las viejas creencias no conducen al nuevo queso”. “Controla el cambio, huele el queso a menudo para saber si se está enmoheciendo”. “Adáptate rápidamente al cambio, cuanto antes se olvida el queso viejo, antes se disfruta del nuevo”

Es el momento de empezar a hacer cosas diferentes para conseguir resultados diferentes, apostar por equipos multidisciplinares y el talento diverso, escuchar más al mercado y al cliente…

  1. “El cambio es un hecho, el queso se mueve constantemente” y “Prevé el cambio, permanece alerta a los movimientos del queso”.

La innovación por innovación, o el cambio por el cambio, si no se prevé y planifica de nada sirve y cuando queramos adaptarnos será tarde. Una de las claves para estar adaptados al cambio es estar preparados para el continuo aprendizaje y para ello es importante tener en cuenta que es lo que queremos aprender conforme a las variables de la curva de aprendizaje o del tiempo que nos llevará aprender y de su utilidad. Este gráfico nos muestra como valorarlo:

  1. “¡Cambia!, muévete cuando se mueva el queso”, “¡Disfruta del cambio!, saborea la aventura y disfruta del nuevo queso”

Para alcanzar los resultados deseados debemos alinear la cultura, los valores, las personas y los comportamientos de la empresa. En palabras de Virginio Gallardo, “la gestión del cambio está cada vez más focalizada en las relaciones, en conectar talento y emociones, que en los procesos o la tecnología”. Los equipos de liderazgo que no planean el lado humano del cambio a menudo terminan fracasando.

 

Son precisamente estos líderes los que deben priorizar los cambios a llevar a cabo teniendo en cuenta que:

  1. La búsqueda de valor es el desencadenante de cualquier transformación. Idealmente, eso implica tanto mejorar la eficiencia (mediante la racionalización y la reducción de costes) como reinvertir en el crecimiento.
  2. La revolución digital no constituye en sí misma una transformación, es un medio para un fin. Sí, un fin que hay que definir teniendo en cuenta variables como:
    1. Búsqueda de presencia global: ampliar el alcance del mercado y ser más internacional en términos de liderazgo, innovación, flujos de talento, capacidades y mejores prácticas.
    2. Mejora de la Atención al Cliente: comprender las necesidades de sus clientes y proporcionar mejores perspectivas, experiencias o resultados (soluciones integradas) en lugar de solo productos o servicios.
    3. Agilidad por medio de la aceleración de los procesos o simplificando la forma en que se hace el trabajo.
    4. Innovación: buscando la explotación de nuevas oportunidades por medio de la incorporación de ideas y enfoques a partir de nuevos puntos de vista y fuentes nuevas, tanto internas como externas, para expandir las opciones de la organización para explotar nuevas oportunidades.
    5. Sostenibilidad: siendo socialmente responsable.

Cualquier desajuste entre el esfuerzo de desarrollo de liderazgo y la búsqueda de transformación está destinado a perjudicar la generación de valor.

A modo de ejemplo, podemos entender la generación de valor y el desarrollo de liderazgo como las ruedas de carro que apoyan una transformación, y la búsqueda del fin como el caballo que proporciona la dirección y el impulso. La alineación entre los tres es fundamental si deseas llegar a tu destino.

 

Sara Molina
Consultora experta en Marketing Jurídico y fundadora de Marketingnize.

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